Monday, November 9, 2015

Morro de São Paulo


                Para mi viaje de escuela, fui a Morro de São Paulo, una isla que está localizada en la costa de Bahía. El primer día, lunes, era una día de mucho viaje. Tenía que despertar a las 4:30 en la mañana para llegar a escuela a las 6:30. Quedamos en el bus por unas horas antes de llegar al aeropuerto, y después, tomamos un vuelo de tres horas para Salvador. Almorzamos en un restaurante muy similar con un restaurante que comí en Minas Gerais, y después de una hora, empezamos a viajar otra vez. Tomamos otro bus, un barco, otro bus, y finalmente, el último barco. Cuando llegamos a la isla, ya era de noche. Caminamos por un tiempo, hasta que llegamos al lugar adonde otro bus nos llevaría al hotel. Era un bus feo, y porque no tenía suficiente asiento, quedé sentada en el piso. No lo sabía, pero por resto del viaje, yo iba a tomar ese bus todo los dias. Llegamos, cené, y encontré mi cuarto; una casita con dos camas. Cansada, tomé una ducha. Era la ducha más horrible de mi vida. Era literalmente tres o cuatro pequeños arroyos de gotas. Cuando me dormí, estaba cansada y lista para ir a casa. Esperé que todo este sufrimiento valiese la pena. Ese día no era el mejor. Por suerte, el próximo día sería mucho mejor. 

                El próximo día, empezamos caminando en el mar. Por supuesto, nadie dijo nada sobre el hecho que íbamos a quedar mojados, entonces todos tenían los trajes de baño debajo de ropa de verdad. Yo tenía shorts de jeans, y ese tipo de tejido nunca se recupera del agua salada. Salimos de desayuno pensando que íbamos volver al muelle, y subir al barco así, pero en vez de salir del hotel, fuimos a la playa. Nadie sabía que estaba pasando. Empezamos a caminar por la playa. La playa era extraña. Tenía un distancia de arena antes del agua, y el agua era poco profunda por una distancia. Pero, cuando llegamos adonde el barco estaba, teníamos que caminar a través del agua. Todos se mojaron, pero no importaba. El resto del día fue saltando del barco al agua. Paramos en un restaurante que estaba flotando en el medio del mar. El gerente tenía comida para pescado, y cuando la lanzabas al agua, los pescados saltaban y comían todo. En un otro restaurante, mostraban como comer y cazar ostras. Era muy interesante porque en partes del restaurante, había agujeros donde guardaban vivos pescados y ostras. Probé las ostras, y estaban bien. No tenían mucho gusto, pero tenían una textura muy extraña. Volvimos al hotel quemados y cansados. Vimos un grupo de capoeira después de cenar.

                El próximo día, el plan era que íbamos a hacer una caminata de dos horas, una tirolesa hasta la mar, y comer a un restaurante en un playa. Pero empezó a llover. Entonces, hicimos una caminata de veinte minutos, y fuimos a la playa directo. Quedamos dentro del restaurante porque todavía estaba lloviendo, pero jugamos cartas y los chicos se fueron afuera para jugar futbol. Quedamos ahí por un tiempo, almorzamos, y el sol apareció. Fuimos a la playa y la mar. Cuando volvimos al otro isla, ya era casi las 5. Fuimos a hacer la tirolesa. Yo tenía mucho miedo; no me gusta la tirolesa, y había mucho viento frío. Yo era casi la última persona que fui. En el fin, era divertido, y me gustó mucho.


                El último día, hicimos un caminata de bicicleta de 4 kilómetros por la playa hasta un lugar con piscinas naturales. Almorzamos y quedamos por mucho tiempo ahí. A la vuelta, yo caminé. Era dificil! Sin la bicicleta, parecía como 10 kilómetros en vez de solo 4. Llegué al hotel media hora después del grupo con bicicletas, y después fuimos al centro. Los guías dijeron que podíamos ir adonde queríamos por las proximas dos horas. Me compré una estatua de una lechuza. Esa noche, hicimos un fogata, con marshmallows y fruta. El cielo era enorme, y lleno de estrellas. Fuimos hasta el mar, lejos de la luz, y tratamos a encontrar las Tres Marías y Orion. Cuando volví a mi cuarto, estaba feliz.


El ultimo dia era otro dia de viaje. Llegué a casa y me dormí profundamente. Me gustó mucho el viaje; era muy relajado y divertido. No parece que hicimos mucho, pero aprendí bastante sobre lo que yo puedo hacer, sobre mis colegas y amigos, y sobre Bahía, un lugar que nunca visité antes.

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